Para la masa: pongo la harina en un bol, le añado el aceite y la misma cantidad de agua templada en la que he disuelto la levadura.
Revuelvo con una cuchara hasta que se integra bien. Luego la paso a la mesa y la trabajo hasta que no se pega en las manos. A veces hay que añadirle un poco más de harina.
La dejo levedar en el mismo bol hasta que doble el volumen, bien tapada con un paño. Casi puede tardar una hora, todo depende de la calor que haya en la cocina en ese momento.
Mientras la masa está en proceso de fermentación, desmenuzo las carnes y las mezclo con la cebolla. Corto los chorizos en rodajas y escurro bien los grelos.
Una vez la masa está lista, la divido en dos partes, siempre dejando la de abajo un poco más grande. El motivo es porque la suelo dejar un pelín más gruesa en la base para que mantenga los jugos del relleno y no se rompa.
Cubro el molde, en este caso rectangular, con la masa estirada y ayudándome con el rodillo.
Pongo el relleno de la siguiente manera: primero la cebolla mezclada con el lacón y el pollo. Por encima los grelos bien escurridos y finalmente las rodajas de chorizo.
Estiro la otra mitad de la masa y cubro la empanada. Cierro bien los bordes de forma que no se salga el relleno y que quede bonita.
Tambien le pongo unas tiras de masa y le abro una "chimenea" en el centro para que salga el vapor y que la empanada no quede inflada.
Barnizo toda la superficie con más aceite de pimentón ( no con huevo, que no me gusta) y pincho la tapa con un tenedor para ayudar a que no se hinche en el horno.
Con la empanada así lista, no queda más que meterla en horno precalentado a 180º durante unos 40-45 minutos. Esto como siempre os digo, depende de cada horno.
Ya sólo nos falta cortarla en porciones y degustarla con un buen vaso de vino ( gallego, por supuesto)


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